¿Voz hablada o voz cantada?

¿Voz hablada o voz cantada?

Una de las principales líneas de mi máster en estudios teatrales en la Universidad La Sorbonne Nouvelle, habla de esta necesidad histórica de dividir, tanto en la formación del actor como en el imaginario general, la voz hablada de la voz cantada. En algunos seminarios a los que he asistido como conferencista ha sido un tema de discusión, ya que para algunos profesionales de la voz esta separación es necesaria.

Por mi parte, una de las cosas que más me llamó la atención de la filosofía vocal Roy Hart es el hecho de que la voz no puede ser limitada al canto – al bel canto como estética predominante y paradigma de pureza y belleza – y a la palabra, la dictadura de la palabra, como dice Antonin Artaud1.

Existe un algo subyacente que precede, excede y contiene a ambas manifestaciones: el sonido. La vibración de un sonido antes de que tome, o no, una forma o la otra. La voz es ese lapsus, como afirma Roland Barthes2, y es precisamente ahí, en ese grano, en esa grieta, que se abre todo un campo de posibilidades expresivas.

Tanto voz hablada como cantada

Es por eso que en mis clases nos servimos tanto de la voz hablada como de la voz cantada. Pasamos de la una a la otra y osamos darnos espacio para explorar libremente nuestra voz.

Es esa libertad la que yo incentivo en quienes trabajan conmigo – “liberar nuestra voz es un acto revolucionario” – le digo a mis alumnos, que me miran como si yo fuera el Che Guevara. Pero lo que quiero decir con esto es que todos tenemos paradigmas que hay que romper: casi todos tuvimos un profesor de canto en la escuela que le dijo al “desafinado” de la clase: “Canta más bajo” “Ponte más atrás” o definitivamente “no cantes”. Son esos paradigmas clásicos de higiene y de belleza los que invito a desafiar a través de un trabajo apoyado en la técnica y en un trabajo con la emociones y las ideas.

Esto significa que en nuestro imaginario vocal, podemos darle cabida tanto a los sonidos denominados como: bellos, luminosos, armoniosos, afinados, puros, higiénicos, obedientes. Como a aquellos establecidos por los paradigmas clásicos como: extraños, rugosos, oscuros, desafinados, metálicos, rotos, sucios, rebeldes. Esta unión de los opuestos es una de las bases del trabajo vocal Roy Hart y una de las cuestiones que más me interesa desarrollar.

Porque lo aprendí de mis maestros, lo experimenté y lo investigué a través de la práctica y la teoría. Porque conozco los beneficios de esta osadía. Es por eso que hace ya más de 10 años que acompaño a mis alumnos en su propia búsqueda.

Invitación y desafío

Los invito a desafiar a nuestros miedos y prejuicios, a que nos demos el tiempo de desarrollar primero todas nuestras capacidades sonoras libremente. Y luego darles la forma que decidamos, según nuestros deseos, gustos o necesidades.

You are what you can sing

Porque la voz puede ser, un canto, un texto o un sonido inarticulado, un grito. Porque, como dijo Roy HartYou are what you can sing”.

1 ARTAUD, Antonin, El Teatro y su doble.
2 BARTHES, Roland, Revista “La voz, la musica, lenguaje” La musica, la voce, il languaggio, Rome, 20 mai 1977.